miércoles

HAITÍ. Donde Díos No Consigue Llegar A Tiempo

A estas alturas creo que no debe haber nadie que no conozca la tragedia que hace unos días ha azotado a Haití, donde un seísmo de escala 7,1 acabó con la vida de muchas miles de personas y les dejó no solo sin casa o sin comida (en el menos dramático de los casos) sino sin un presente cierto.

Hasta ahí los datos que podemos encontrar en cualquier titular de cualquier periódico o informativo del mundo… Pero la realidad va mucho mas allá. El epicentro de ese desastre es, sin duda alguna, hacia la dignidad de las personas que lo han sufrido y siguen vivas. Es a ellas a las que debemos girarnos ahora y ofrecer toda la ayuda posible que podamos porque ahora que el mundo intenta salir de la peor crisis económica de las últimas décadas hay un pequeño país, olvidado ya hace mucho tiempo de la mano de Dios y prácticamente irrelevante para la comunidad internacional, que se ahoga en su propio llanto.


La tragedia de Haití no es una cifra, no es una estadística, es el drama de personas reales, con vidas reales, que hasta hace poco iban a la escuela, trabajaban en el mercado, pescaban, reían, hacían deporte y sobre todo: SOÑABAN. Ahora ya no les queda ni eso. Su realidad ha cambiado rabiosamente hacia un AHORA que consiste en curarse, comer, tener un techo y enterrar dignamente a sus muertos antes de que se descompongan y les traigan temibles efectos colaterales. Y es AHORA cuando todos deberíamos girarnos a ellos y ofrecer nuestra ayuda en el grado que a cada uno nos sea posible.


Comida, ropa, dinero (sea en la cuantía que sea) … todo eso para gente que lo ha perdido TODO y MAS (y mira que es difícil perderlo todo y mas) es algo que puede marcar un primer paso hacia MAÑANA, pero seamos sinceros: más que palabras más o menos inspiradas necesitan COMER, necesitan reconstruirse una vida sesgada de una manera INJUSTA y CRUEL.


Y sobre todo lo que no necesitan son países enfrentándose entre ellos por ver quién ayuda más y como. Creo que sería una total obscenidad que esto ocurriera. Los gobiernos, además que para recaudar impuestos, están para GARANTIZAR que cada céntimo que enviemos llega INTEGRAMENTE a su destino, que no se queda “perdido” en algún puerto o en algún bolsillo ajeno. Y también para exigirle a esos desalmados que mandan en ciertos bancos que lo de cobrar comisiones por enviar ese dinero ES DE VERGÜENZA!


Movámonos hacia un mundo más justo, más solidario, más real, pensemos de corazón

QUE PASARIA SI YO FUERA HAITIANO EN HAITÍ HOY?

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